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  • Valor nutricional de las cerezas

    Valor nutricional de las cerezas

    Composición nutricional de la cereza

    Las cerezas son ricas en hidratos de carbono, principalmente azúcares simples, si bien su valor calórico es moderado en comparación con otras frutas. Aportan solo 63 kcal por cada 100 gramos de fruta. Casi el 85% de su composición es agua, lo que le confiere propiedades diuréticas y depurativas. Además, aportan fibra, que mejora el tránsito intestinal.

    Las cerezas presentan una alta densidad nutricional. Contienen vitamina C, A y vitaminas del grupo B. El mineral más abundante que presentan es el potasio, seguido del fósforo, magnesio y calcio. Las cerezas negras contienen más hierro, magnesio y potasio que las otras variedades que son más claras.

    Son ricas en antocianinas, responsables de su color y poder antioxidante. Además, son fuente de triptófano, serotonina y melatonina, relacionada con la regulación del sueño. Estos componentes contribuyen al efecto antioxidante y antiinflamatorio de esta fruta.

    Una taza de cerezas  aproximadamente unas 25 nos proporciona una fuente rica e importante de:

    • Calorías: 97
    • Proteínas: 1,63 g
    • Carbohidratos 24,66 g
    • Fibra: 3,23 g
    • Azúcar: 12,8 g
    • Magnesio 16,94 mg
    • Potasio 341,88 mg
    • Vitamina C: 10,78 mg
    • Vitamina A: 98,56 UI 

    Ademas nos aporta otras vitaminas y minerales.

  • Beneficios de las cerezas

    Beneficios de las cerezas

    Beneficios de las cerezas

    Estos jugosos frutos rojos son muy saludables y no cabe esperar reacciones adversas de su consumo.

    • Reumatismo y artritis. Debido a sus componentes depurativos y antioxidantes, así como a la presencia de ácido salicílico, las cerezas tienen propiedades antiinflamatorias. Reduce significativamente los marcadores de inflamación y estrés oxidativo del organismo.
    • Diabetes. Reducen el riesgo de aparición de esta enfermedad y sus complicaciones (retinopatía, etc.). Además, son bien toleradas por los diabéticos por su contenido en fructosa y levulosa, de bajo índice glucémico. 
    • Trastornos hepáticos. Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y su posible acumulación en el hígado. Evitan igualmente la formación de cálculos biliares. 
    • Corazón. Varios componentes fenólicos que abundan en la cereza protegen el sistema cardiovascular y previenen la angina de pecho y el infarto de miocardio.
    • Obesidad. Son recomendables en dietas para reducir peso por su efecto saciante, laxante y diurético. Esto se debe a su contenido en fibra, agua y potasio, así como al bajo aporte de lípidos y sodio.
    • Belleza. Gracias a sus vitaminas A y C protegen y suavizan la piel. También favorecen el bronceado por su contenido en caroteno y pueden ayudar a reducir la celulitis, pues mejoran la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo.
    • Trastornos intestinales. Su acción reguladora mejora el estreñimiento y el meteorismo (excesiva formación de gases). 
    • Gota. Para rebajar los niveles de ácido úrico, nada mejor que una cura de cerezas. Algunos gotosos aseguran que cuando notan los primeros síntomas de un ataque, 30 cerezas bastan para calmarlo.
    • Cáncer. Su riqueza en bioflavonoides, especialmente antocianinas, pigmentos a los que deben su color rojizo azulado y que tienen propiedades antioxidantes, capaces de evitar la degeneración celular, comer cerezas ayuda a reducir el riesgo de cáncer, en particular el de colon. Su contenido en ácido elágico refuerza sus propiedades protectoras.
    • Antienvejecimiento. Los componentes de la cereza depuran el organismo y protegen el sistema nervioso y vascular (previenen la aterosclerosis); por ello puede considerarse un alimento «antiaging».
    • Sueño. Su riqueza en melatonina, una hormona que segrega la glándula pineal por la noche ayuda a regular el sueño.

     

    En temporada la cereza es tu aliada para combatir la inflamación, cuidar del corazón y revitalizar el organismo.

  • Cerezas durante el embarazo

    Cerezas durante el embarazo

    Cerezas durante el embarazo

    Todos sabemos que controlar la salud, los buenos hábitos y una correcta nutrición durante el embarazo es una eficaz manera de prevenir posibles problemas en la gestante y en el bebé. Las frutas son uno de los grupos nutritivos con más propiedades saludables y de presencia obligada en una alimentación sana. En general, son ricas en fibras y agua, esenciales para las personas de todas las edades y sexos. Las cerezas, una de las frutas más dulces y atractivas, no son una excepción. Te explicamos las particularidades y porqué son tan recomendables durante el periodo gestacional y disiparemos dudas de la frecuente pregunta: ¿puedo comer cerezas embarazada?

    Beneficios 

    Bajo nivel calórico

    Una de las preocupaciones que se tiene durante el embarazo es intentar controlar el peso durante los nueve meses. Un aumento de peso adecuado previene problemas de salud en la madre y en el niño, además de evitar la acumulación de quilos de más, tan difíciles de eliminar después del parto.

    Por eso, los endocrinos aconsejan la ingesta de frutas y verduras. Las cerezas, sobre todo las variedades rojo oscuro, son abundantes en minerales y vitaminas aportando tan solo 50 calorías cada 100 gramos. Su sabor dulce y su alto porcentaje en agua consiguen el deseado efecto saciante que evitará el picoteo entre comidas.

    Regula la tensión arterial

    La gestante tiene más riesgo de sufrir alteraciones en la tensión y puede padecer preeclampsia (tensión alta en la gestación). La cereza es una fuente alta de potasio que evita la retención de líquidos y, en consecuencia, normaliza la tensión. También es válido en las personas no embarazadas con problemas de hipertensión.

    Acido fólico y vitamina C 

    Las cerezas contienen gran cantidad de vitamina B9 (ácido fólico) responsable de que el hierro de la madre ayude a la maduración del sistema nervioso del bebé. De hecho, muchos obstetras aconsejan un suplemento de este ácido durante los primeros meses de embarazo. La vitamina C ayuda a que la madre esté más protegida de infecciones y refuerzan su sistema inmunológico, además de combatir los radicales libres.

    Previene la diabetes

    Rica en fructosa, la cereza es una excelente sustituta del azúcar, la bollería industrial y las bebidas azucaradas. Todo ello prevendrá la tan temida y peligrosa diabetes gestacional.

    Efecto relajante

    La cereza contiene melatonina, un antioxidante que, tomado con asiduidad, induce a la relajación e induce al sueño. Para embarazadas con sueño alterado, una ración de cerezas frescas antes de ir a dormir, o un vaso de jugo ayudará a conciliar el sueño

    Tonifica la musculatura y previene las migrañas

    Durante la gestación, al cambio que experimenta el cuerpo y el aumento normal de peso puede dar lugar a molestias o dolores musculares (los conocidos calambres pueden prevenirse con la aportación de potasio, muy presente en este fruto). Las propiedades antiinflamatorias de las cerezas son una buena prevención. Asimismo, la alteración de las hormonas puede producir dolores de cabeza. Los bioflavonoides y las antocianinas son un buen método preventivo, incluso para las inflamaciones.

  • Beneficios rabos y huesos de cerezas

    Beneficios rabos y huesos de cerezas

    RABOS DE CEREZA

    En fitoterapia, sin embargo, no es el fruto la parte más comúnmente utilizada, sino los pedúnculos o rabillos que los unen a las ramas. Contienen sales potásicas, derivados salicílicos, flavonoides y taninos.

    Además de atribuírseles propiedades diuréticas y depurativas, se consideran analgésicos y febrífugos.

    En los herbolarios se recomiendan los rabillos para favorecer la emisión de orina, desintoxicar el organismo y hacer frente a diferentes afecciones genitourinarias: edemas, infecciones como la cistitis, la inflamación renal y la formación de piedras en el riñón.

    Se aconsejan asimismo para reducir los excesos de ácido úrico y urea o la tensión alta, y en procesos gripales, para rebajar la fiebre y calmar el dolor.

     

    CÓMO SE USAN LOS RABITOS DE CEREZA

    En los herbolarios se encuentran en forma de planta seca para decocción, extracto líquido y tintura. También puede encontrarse y utilizarse el zumo de la fruta fresca con fines medicinales.

     

    INFUSIÓN DE RABOS DE CEREZA

    Con rabos de cereza se puede preparar una tisana diurética y depurativa para eliminar toxinas. Esta infusión combina rabos de cereza, cola de caballo, grama, hojas de abedul y anís estrellado a partes iguales para desintoxicar el organismo.

    1. Se añaden tres cucharadas soperas de esta mezcla a un litro de agua y se hierve durante 2 minutos.
    2. Se deja en reposo otros 10 y se cuela.
    3. Una vez preparada, la infusión se puede ir bebiendo a lo largo de todo el día.

     

    ALMOHADAS CON HUESOS DE CEREZA PARA DORMIR MEJOR

    En las cerezas nada se desaprovecha. Prueba de ello es el uso tradicional de sus huesos para rellenar cojines con fines terapéuticos.

    1. Se lava y se seca una buena cantidad de huesos.
    2. Se calientan brevemente en el microondas o en el horno caliente ya apagado.
    3. Se rellena con ellas el cojín.

    Esta masa de huesos capta muy bien el calor, pero lo dispersa de manera progresiva, lo cual resulta ideal para descontracturar y relajar la musculatura del cuello y las cervicales, y para aliviar las lumbalgias.

  • Zumo de cerezas

    Zumo de cerezas

    EL ZUMO DE CEREZAS, ALIADO DE LA SALUD

    Una de las grandes propiedades de la cereza es su riqueza en antioxidantes. Esto se debe a las antocianinas, los pigmentos responsables de ese color rojo intenso tan característico

    Cuando se convierten en zumo, estos antioxidantes se encuentran muy concentrados, lo que le confiere propiedades protectoras y rejuvenecedoras.

    Por otra parte, el zumo tiene diez veces más melatonina que la fruta entera.

    Según un estudio de la Universidad de Extremadura, que ha desarrollado un producto nutracéutico con concentrado de cereza, la riqueza en melatonina del zumo ayuda a mantener un buen estado de ánimo y a dormir bien por la noche.

    Además, algunos estudios han apuntado a que tomar el concentrado zumo de esta fruta antes y después de hacer ejercicio puede mejorar la resistencia física y favorecer la recuperación muscular. 

    Además, las cerezas contienen una cantidad muy pequeña (unos 2 mg por kilo) de ácido salicílico, pero suficiente para hacer notar sus efectos analgésicos y antiinflamatorios.

    ¿CÓMO PREPARAR EL ZUMO DE CEREZA?

    • Selecciona cerezas de buena calidad, con cuidado de que no haya ninguna pasada.
    • Retira los rabitos de las cerezas y lava la fruta unos minutos en un bol.
    • Las cerezas hay que deshuesarlas. Existen deshuesadores para cereza que dejan la fruta entera, pero abriéndola por la mitad con un cuchillo y rodeando el hueso es suficiente en este caso.
    • Por último, mete las cerezas en una licuadora.
    • Aunque es delicioso por sí solo, se puede combinar con otras frutas al gusto como la frambuesa o la fresa.

     

    Una recomendación extra cuando se vaya a preparar el zumo es conservar los huesos y los rabitos de las cerezas, ya que tienen multitud de propiedades terapéuticas y se pueden aprovechar en casa. ¡Residuo cero!