Categoría: Recetas

  • Ensalada original con cerezas

    Ensalada original con cerezas

    Ensalada original con cerezas

    Una ensalada diferente, de esas que puedes realizar con pocos ingredientes pero en la cual todos ellos encajan a la perfección: la rúcula le aporta un punto verde, picante y fresco, el apio crujiente e intenso, la cereza dulce , la cremosidad del queso y el toque a frutos secos que aporta el pistacho. Todo acompañado de sémola integral, un ingrediente muy fácil de preparar y que en poco tiempo te servirá para realizar tanto platos dulces como salados.

     

    Ingredientes para 2 

    • Rúcula 100 gramos
    • Sémola integral 100 gramos
    • Cerezas 200 gramos
    • Perejil fresco picado 1 taza
    • Pistachos tostados 100 gramos
    • Queso fresco de cabra 100 gramos
    • AOVE 4 cucharadas
    • El zumo de un limón
    • Pimienta negra recién molida

     

    Preparación

    Comenzamos preparando el cuscús. Para que quede perfecto, un buen truco es tostarlo a fuego medio en una sartén durante unos minutos hasta que comience a dorarse y desprender un característico aroma a cereal. Lo traspasamos a un plato hondo y lo hidratamos con el mismo volumen de agua hirviendo. Tapamos con otro plato y dejamos que se ablande durante unos minutos.

    Mientras lavamos y picamos el apio y el perejil. Pelamos y picamos los pistachos tostados, desmenuzamos el queso fresco y deshuesamos las cerezas cortándolas en cuartos. Con la ayuda de un tenedor movemos el cuscús ya hidratado para que quede suelto.

    En un bol grande mezclamos la rúcula con el cuscús ya frío , el apio, las cerezas, el queso desmenuzado, los pistachos picados y el perejil. Aderezamos todo con el zumo de limón el aceite de oliva y la pimienta negra al gusto. Removemos la ensalada para que se mezclen los sabores y servimos con un trozo de limón para quién le guste un punto extra de acidez y toque cítrico.

    Las cerezas combinan especialmente bien con otros alimentos como la naranja, el limón, las almendras, los pistachos , la canela y la vainilla, el queso, el chocolate, los albaricoques, la menta o la albahaca.

  • Beneficios rabos y huesos de cerezas

    Beneficios rabos y huesos de cerezas

    RABOS DE CEREZA

    En fitoterapia, sin embargo, no es el fruto la parte más comúnmente utilizada, sino los pedúnculos o rabillos que los unen a las ramas. Contienen sales potásicas, derivados salicílicos, flavonoides y taninos.

    Además de atribuírseles propiedades diuréticas y depurativas, se consideran analgésicos y febrífugos.

    En los herbolarios se recomiendan los rabillos para favorecer la emisión de orina, desintoxicar el organismo y hacer frente a diferentes afecciones genitourinarias: edemas, infecciones como la cistitis, la inflamación renal y la formación de piedras en el riñón.

    Se aconsejan asimismo para reducir los excesos de ácido úrico y urea o la tensión alta, y en procesos gripales, para rebajar la fiebre y calmar el dolor.

     

    CÓMO SE USAN LOS RABITOS DE CEREZA

    En los herbolarios se encuentran en forma de planta seca para decocción, extracto líquido y tintura. También puede encontrarse y utilizarse el zumo de la fruta fresca con fines medicinales.

     

    INFUSIÓN DE RABOS DE CEREZA

    Con rabos de cereza se puede preparar una tisana diurética y depurativa para eliminar toxinas. Esta infusión combina rabos de cereza, cola de caballo, grama, hojas de abedul y anís estrellado a partes iguales para desintoxicar el organismo.

    1. Se añaden tres cucharadas soperas de esta mezcla a un litro de agua y se hierve durante 2 minutos.
    2. Se deja en reposo otros 10 y se cuela.
    3. Una vez preparada, la infusión se puede ir bebiendo a lo largo de todo el día.

     

    ALMOHADAS CON HUESOS DE CEREZA PARA DORMIR MEJOR

    En las cerezas nada se desaprovecha. Prueba de ello es el uso tradicional de sus huesos para rellenar cojines con fines terapéuticos.

    1. Se lava y se seca una buena cantidad de huesos.
    2. Se calientan brevemente en el microondas o en el horno caliente ya apagado.
    3. Se rellena con ellas el cojín.

    Esta masa de huesos capta muy bien el calor, pero lo dispersa de manera progresiva, lo cual resulta ideal para descontracturar y relajar la musculatura del cuello y las cervicales, y para aliviar las lumbalgias.